
Pues, no basta con Matar, no es sólo el asesinato lo que garantiza la mantención del equilibrio cosmológico, es necesario que la sangre sea derramada, llagando, mutilando, hiriendo, incluso comiendo “al otro”. No basta con Matar, hay que ejercer el poder a través de la tortura del cuerpo.
Los sacrificados en los rituales mexicas eran en su mayoría esclavos, o prisioneros de guerra, es decir no eran individuos pertenecientes a la casta de poder incluso existe un comercio de individuos para la muerte, no olvidar “la guerra florida”, y la concepción sobre el privilegio en el morir es más bien, simbólico...hay un “otro que muerte” y unos que se benefician frente a estos asesinatos rituales.

Ahora bien, es cierto que todos los mexicas debían ofrendar a los dioses, comida, animales, pájaros pero no todos podían ofrendar seres humanos, ese era un privilegio solo para la casta superior, que se fue sistematizando con el fortalecimiento del estado y por ende con el enriquecimiento de la manipulación de los ritos.
…un espectáculo de sufrimiento para qué?...
Era necesario exponer el dolor, y la sangre para: canalizar la violencia y la agresión reprimida del pueblo contra la autoridad despótica de los gobernantes; para promover sistemas expansión militarista basados en la justificación mítica de ayudar al sol, alimentándolo con la sangre derramada de los guerreros; para exponer a través de formas de tortura dolorosa la fuerza, omnipotencia y status de los gobernantes y guerreros. Despellejar, flechar, quemar eran formas para infundir miedo, y por tanto de obediencia.
* extracto de la Ponencia del mismo nombre en el II Encuentro de Arte Educación y Estética “Cuerpos Abiertos”. UMCE, 2002. Santiago.